sábado, 22 de diciembre de 2012

Supervivientes.

Terremotos, tsunamis, lluvias de meteoritos y extraterrestres, en una mezcla de calor y frío, asolaron ayer el mundo. Debí de estar dormida porque no me enteré de nada. Dormida o pensando en ti. Quizás contigo.

Los mayas serían muy listos sí, pero nadie predice el futuro. El futuro es consecuencia de su causa, el pasado, y ni la NASA sería capaz de aproximarse si quiera a la fecha del fin del mundo.

Construyeron pirámides imposibles sin tener conocimiento alguno de la rueda o de la existencia del metal, y ya con la llegada de Hernán Cortés a América anunciaron un cambio de ciclo. Pero ayer nadie descubrió un nuevo continente. Nadie nos descubrió a nosotros enredados entre sábanas.

Asique queda claro, el mundo no se acaba… de momento. Y tal vez este cambio de ciclo provoque algo, quién sabe. Pero hasta entonces yo seguiré aquí esperando, y tú allí, en algún lugar al otro lado del océano.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Como el silencio.

Planeando una huida
por las calles de Madrid
tú me preguntas, mirada dulce,
si me moriría sin ti.
Yo aterrado me escondo en un vaso
cargado de alcohol y te respondo:
"maldita sea, no lo compruebes por favor".
Y te dices fuerte e independiente,
y a veces me pareces débil en mis manos
como un copo de nieve que se deshace,
negándose a confesarse enamorada de mí.
Y sé que no podría estar sin ti,
sé que no podría estar sin ti.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Noche de manta y peli.

Esta noche necesito amor. Soledad. Necesito hablar. Bueno, más bien necesito que me escuchen... o que alguien esté aquí conmigo. Desahogarme y poder respirar. Me asfixia todo lo que tiene que ver contigo, pero tú ni siquiera estás cerca. Me siento estúpida por no tener nada realmente claro en mi cabeza, por no tener nada... Frío. Frío. Sólo frío. ¿Y que más?, pues nada más.

Esta noche no hay nada que celebrar, quizás mañana sea un buen día.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Nada.

Te has convertido en humo, ahora eres sólo un leve recuerdo que aparece aquí dentro, en algún lugar de mi frío cuerpo. Si te pienso sólo puedo decir que lo que pasó no fue real. Así te recuerdo, como una imaginación. No queda ni un atisbo de reacción por parte de mi cuerpo al pensar en ti.
Hoy te he visto, y ya no me provocas nada de lo que sentía antes al mirarte... ahora es mucho peor. Me has mirado y me has partido el alma y has derrumbado todos los pilares en los que se sostenía mi mundo sin ti. Un mundo un poco menos bueno, un mundo algo más vacío. Y no quiero ser lluvia otra vez. No quiero y no puedo... Te odio mucho. Y, por lo que parece, aún te quiero mucho.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Vértebras.

Todo empieza y todo acaba en ti, como mis manos recorriendo cada marcado bulto de tu columna vertebral. Eres un paraíso infinito, la soledad en su estado más bello y puro. Eres lo que eres y tu esencia me parece altamente irresistible. Te veo así, tirado en la cama, apenas vestido, casi desnudo, y, de repente, se inundan de electricidad todos mis recuerdos.
Conozco cada milímetro de tu cuerpo, cada segundo de tus pensamientos, y lo hago porque hubo un tiempo en que tú me dejaste hacerlo. Besos, muchos besos en ciudades que parecían hechas a nuestra medida, cada rincón, cada recoveco era nuestro. Revolvimos cada cama de cada habitación de cada hotel en el que nuestros cuerpos se fundieron en una mezcla de risas y sonrisas, alcohol y muchas caricias.
Asique espero conservar la memoria por mucho tiempo, porque no hay ni fotos ni canciones que hablen ya de ti y de mí. No tengo nada, sólo tu recuerdo mientras imagino acariciarte la espalda por última vez.

Tu ocaso.

Había permanecido años en la misma esquina, inmóvil, casi irreconocible entre la oscuridad y el polvo. Los recuerdos se le escapaban poco a poco. Las palabras se borraban y los sentimientos se desvanecían. Había llegado su ocaso, lentamente, como el sol que te despierta cauteloso en las mañanas de verano.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Frágiles.

"Somos frágiles, sometemos nuestro cuerpo a sobredosis de emoción y distancias largas que nos matan lento. No tenemos tiempo, no tenemos tiempo..."

martes, 13 de noviembre de 2012

Tu manera de matar.

Es inevitable tu presencia. Siempre igual... Has actuado como la leona que espera entre las ramas para saltar encima del recién nacido gamo, admirablemente sigilosa. Has llegado de impreviso y me has pillado sola, qué bien te lo sabes. Conoces a la perfección las normas del juego.

Pues bien, me explico: llega un punto en el principio del frío en el que, inevitablemente, me invaden la angustia, la pena, el agobio y, como consecuencia, la soledad. Porque si hay algo que odio es que me vean llorar. Pero no por nada, sino porque los ojos se me ponen rojos, y eso no me gusta. A veces deseo que alguien aparezca de repente justo en el momento de la inundación de mi cuarto, para ponerme a salvo en la cama, a modo de balsa, y así asfixiar mis penas sin miedo al ahogo.

Por esto básicamente amo el verano, porque no te hace sufrir. Y me voy a dormir diciéndole al invierno:

-No te esperaba tan temprano.

domingo, 11 de noviembre de 2012

El origen de nuestras especies.

Quizás habría que dejar de medir el amor en palabras, en actos. A veces ambos resultan demasiado contradictorios o confusos. Tal vez deberíamos acabar con esa extraña obsesión de etiquetarlo todo, de diferenciarlo para acabar diciendo si es mejor o peor que lo que le rodea.

El amor es simplemente un sentimiento, un estado, nada más complejo que el lenguage milenario o la indescifrable expresión corporal. Es lo que se siente al estar piel con piel, o a kilómetros de distancia, más allá de cualquier frontera, idioma, o forma de pensar.

Yo te miro y sé si es o no amor, así de simple. Y esque quizás el amor debería medirse no por lo que nos demuestra la otra persona, sino por lo rápido que nuestro corazón nos golpea cuando nos lo preguntamos.

martes, 6 de noviembre de 2012

Confetti.

Me estrujas y me llenas de purpurina y de cientos de papelitos de colores que parecen caer del cielo de mi habitación. Todo lo que nos rodea es un festival de colores. Las cuatro paredes que nos ocultan forman nuestro refugio, como un pequeño rincón en el campo, en la zona más salvaje de la montaña, de cara al mar y a los acantilados. Me estrujas aún más, me besas y me coges fuerte de las manos. Entonces la corriente circula con la soltura con la que lo haría en el agua. Y en ese momento por nada del mundo te soltaría... Me apeteces mucho. Me apeteces muy mucho.

Las horas se pasan en segundos convertidos en besos aún más lujuriosos que yo misma. Recorremos cada esquina de la habitación, cada mueble nos siente en forma de la más tierna de las caricias. El espejo refleja nuestra belleza, dos seres hermosos excitados al contemplarse de esa manera, tan salvajes...

Y quizás todo debería ser así, tan colorido, tan bello, tan... vivo. Porque es la mejor forma de pasar los días que, quieras o no, terminan por esfumarse al igual que lo hace ese confetti escapándose por la ventana. Esos colores que dejan mi habitación de nuevo en blanco y negro. Pero me dejan sabiendo que volverás, o tal vez no lo hagas tú, pero alguien vendrá a sacarme de nuevo los colores.

lunes, 5 de noviembre de 2012

NEON.

A veces sólo hace falta un gesto, una mirada, una caricia o una palabra para saber que es el momento oportuno para actuar. Otras veces, en cambio, necesitamos un empujón para darnos cuenta de que lo que nos rodea está en contínuo movimiento, en un cambio constante, circular y perfecto. En estos casos, llegar a saber lo que ocurre realmente es casi imposible si no tienes algo o alguien que te recuerde que la realidad es efímera.

Es terriblemente doloroso no ser correspondido, pero aún es más doloroso un amor entre dos personas que, aparentemente, no quieren estar juntas por miedo a acabar con algo maravilloso que ya de por sí les une.

Asique a veces (tal vez muchas veces), necesitamos un neón, un cartel luminoso que nos indique que ese amor es mutuo y que no debemos tener miedo de él.

A veces arriesgarse tan peligrosamente no conlleva perder. A veces, muchas veces, todo sale bien.

Paraísos infinitos.

Otra vez me dejas Madrid para mí, para mí sola...

Fue una noche demasiado oscura en la que el Vodka me recorría de arriba a abajo, circulando sin atascos por cada milímetro de las venas que me recorren por dentro. Aún era verano, pero ya se podía notar la leve brisa acechante del otoño en el portal, donde te vi por última vez.

Un abrazo y un adiós, y nada más. Asique subí corriendo las escaleras, intentando no tropezar, aún un poco ebria. Y al llegar, la casa se me hizo eterna, todo era agotadormente infinito, qué vacío. Me desnudé sin saber por qué, porque sí, porque me apetecía, y fui a la terraza a ver si aún te veía caminar calle abajo. Levanté los dedos de los pies por el frío húmedo del suelo y la cercanía de alguna hoja caída y me incliné apoyándome en la barandilla. Pero nada, te habías esfumado.

Asique entré de nuevo y me preparé un café perfectamente caliente, con la leche a punto de hervir. Esa noche la cama parecía más esponjosa que nunca y la habitación aún más acojedora. Y allí me quedé, tan quieta, calentándome las manos, mirando la luz de las estrellas a través del espejo.

Estuviste a unos metros del Paraíso y no quisiste entrar porque hacía frío.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Siempre nos resulta muy fácil decir qué no queremos, en cambio enmudecemos cuando nos preguntan qué es entonces lo que sí queremos.

También es mucho más fácil pasarse el día quejándose de todo en vez de llegar y decir "Oh vaya, esto me encanta".

Y yo soy la primera que lo hace. Me he dado cuenta que en el 80% de mis conversaciones siempre suelto un "ay pues me duele esto" o "esque estoy tan agobiada por los examenes..." Y entonces pienso que debería decir lo mucho que me gusta tal cosa o lo mucho que disfruto haciendo esa otra.

Quizás sea porque resulta más fácil o porque vete tú a saber qué, pero esto es así, y vivimos en un mundo demasiado alucinante como para ver sólo las sombras.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Katy Perra.

Porque celebrar Halloween el 31 es demasiado mainstream, nosotros lo celebramos ayer. Bebida, risas, besos, bailes y muuuuuchos disfraces. La tarde ya empezaba bien, en casa de Marilyn con Alaska y Mario, una muñeca diabólica, un vaquero zombie y una vampiresa. Y yo, con unas ganas tremendas de que empezase la fiesta, con ganas de él.

En medio de los focos y de la música me olvidé de los malos amigos, se apartaron diferencias y la noche se hizo apeteciblemente larga. Y, dejando atrás detalles morvosos de cómo o quién disfruto de mi disfraz de chuche, he de decir que me encanto ser Katy Perra.

Y, después de dormir en casa de la prostiputa y despertarme a horas indignas y de que su hermano me ofreciese comer rico kebab, por fin llego a casa y me ducho. ¡Agua azul por todas partes!, como me encanta. Pero mi pelo no quiere no ser Katy Perry, asique aun quedan restos de anoche, si si restos, al igual que en mi cuello.

lunes, 29 de octubre de 2012

25 hours' day.

Siempre nos quejamos de que no tenemos tiempo, siempre vamos con prisa... Ayer disponíamos de una hora más y yo, personalmente, no hice ninguna de esas cosas tan importantes y tan urgentes que tenía que hacer. Quizás fue porque era domingo... casi seguro que fue por pereza, porque ya nos pueden dar todo el tiempo del mundo que, si nos invade la pereza, no hacemos nada. Y luego nos quejaremos de este ajetreado ritmo de vida, y entonces nos aplazarán la fecha de entrega y claro, otra vez la pereza. Y esto es un círculo demasiado vicioso como para que tenga un fin, como para ponerle nosotros mismos un fin.

viernes, 26 de octubre de 2012

-Fíjate, estamos como en una escena de "El otro lado de la cama".

Inexplicablemente ninguna canción me recuerda a ti, y no sé hasta qué punto eso es bueno. Nada tuyo, nada nuestro, nada mío me recuerda a ti. Pero eso no duele, ni dolería en el caso contrario. En cambio me cala cada milímetro de los huesos tu presencia, tu indiferencia. Eres sigiloso y siempre apareces cuando tengo la guardia baja, cuando más estoy a ras del suelo. Pero apareces y no haces nada, no dices nada… y yo no paro de pensar lo maravilloso que podría ser todo esto si no fueses tan imbécil, incluso sin hablar de amor, solo hablo de amistad… amistad o como lo quieras denominar, pero algo. Que haber recreado escenas de películas, haber bailado, cantado, reído, soñado… que todo eso sea solo el principio de algo grande más allá del calor carnal. Pero has perdido todo atisbo de inocencia, de ilusión… y cada día pareces vivir en un universo más alejado de mi mundo.

Mil voces en mi cabeza gritan constantemente que “sobrevivir a tu indiferencia es un milagro”, y claro, yo no creo en los milagros.

jueves, 25 de octubre de 2012

Aquel lugar en el que, desnudo de todo lo accesorio, lo único que queda es lo realmente importante.

“No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansias, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.
Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con  frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma […].
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: <<¡Sí!>>.
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedaras en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.”


Oriah Mountain Dreamer – La invitación.

lunes, 22 de octubre de 2012

Campos de batalla.

Hoy he aprendido que las fusiones son mejores que las absorciones. Y, dejando atrás la economía, debo decir que, en efecto, las fusiones son mejores que las absorciones. Una fusión implica una unión que, más allá del simple hecho de encontrarse, supone coexistir, mantener la esencia de ambas partes al mismo tiempo que se crea algo nuevo, algo único. En cambio, las absorciones suponen anulación, de una u otra parte, que queda colapsada por la mayor, la de más fuerza.

Atendiendo a estos razonamientos puedo afirmar y afirmo que me encantan las fusiones. No hay nada más placentero, más ansiado, más animalmente esperado que la fusión de dos cuerpos, su unión como instinto más primitivo, como base de todo concepto humano.

Y es culpa de las fusiones que tú ahora mismo estés en mi baño mientras yo me escapo rápida a escribir quién sabe qué teoría sobre el ansia carnal en una cama que, más que cama, parece un campo de batalla.

domingo, 21 de octubre de 2012

Ciencias celestes.

Con esa exactitud tan característica de la ciencia, había hallado la fórmula matemática para olvidar su amor. Unas ciencias celestes que iban más allá de lo posible y que, mediante baladas, películas románticas y noches solitarias, habían determinado que podría dejar de quererla.
Pero pasados un par de meses él no estaba seguro de que esos algorítmos estuviesen en lo cierto, asique quemó todos sus libros llenos de palabras necias escritas por personas que, aunque habían sentido lo mismo, aún no habían encontrado la fórmula definitiva para el desamor.

viernes, 19 de octubre de 2012

Teorema de Rouché-Frobemiüs.

Te presentas ante mí como algo simple, en cambio soy yo la que está llena de ecuaciones e incógnitas. Formamos polígonos regulares, hacemos figuras abstractas, posturas. Te tumbas perpendicularmente y yo ajusto tus engranajes a mi horario, a mi manera de ser. Y tú, cual pájaro cantor, dices que te encantan mis labios más que nada, más que mis ojos acuáticos, parte de mí que más habían admirado muchos otros antes que tú.

Asique así te presentabas, tan único, tan musical, con tantas cosas de las que poder hablar, tan listo…

Y mientras, yo me araño las uñas, acurrucada en una postura complejamente elaborada, infinitamente cómoda. Y tú repites disco, y vienes y me coges, y me llevas, y yo me dejo llevar. Y al otro lado de la ventana se va haciendo de noche mientras dentro paramos el tiempo. Y los árboles nos miran curiosos, excitados, envidiosos de los huesos de mi cadera y de la efectividad de tus manos. Y se acaba la música en un segundo, pero no me importa, hace bastante que he dejado de oírla, sorda por el crujir del sofá.

Y cuando parece que ya ha acabado todo… volvemos a empezar, y hacemos eterna la noche.

jueves, 18 de octubre de 2012

Los colores de una sombra.

Había prometido no volver. Me lo había prometido a mí misma. No recaer. Pero esque a veces suenas tan irresistible... eres mi energía, provocas mi éxtasis, controlas mis ganas: las aumentas y pocas veces las frenas, me coges y me elevas, rápido, a lo más alto, y no me sueltas...

Y yo, que había prometido no besarte más... ¡que ingenua!

Asique aquí estoy, enredada entre tus brazos y estrangulando tus dudas con mis piernas. Así, mientras me tiño de distintas tonalidades de ti. Ríos de colores que nacen en tus manos, dan vida a mi pelo enmarañado y se escurren por mi espalda. Hasta abajo, explotando, manchándolo todo en un tornado de artes plásticas. Entonces giramos y todo se funde, creamos arcoiris. Tú y yo como los seres más alucinantes del mundo, los más hermosos… Y entonces todo fluye, y me llenas de paz, y pienso que es imposible no quererte, que no puedes no estar. Como imanes que se repelen, pero qué más da, si nuestra conexión es inevitable…
Y luego la gente no entiende mis ganas de ti, porque después dueles, dueles mucho. Y entonces llueve y el aguarrás diluye todos los colores mientras me llevo las manos a la cabeza he intento detenerlos desesperada. Se lleva todo. Cada parte de ti se desliza por debajo de la puerta y se esfuma, como un tsunami, lo arrasa todo. Arrasa mi corazón, me recorre las venas. Llegas a cada esquina de mi ser, anegas mi cerebro, colapsas mi mente, me nublas la vista y sales de mí en forma de lágrimas. Pero eso sí, es el llanto más bonito del mundo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

M O R T O M .

Eres el lugar más triste a donde puedo ir.
Soledad, intimidad, calma, silencio...
para huir del tiempo,
perderme en recovecos,
en historias de nadie,
porque nada es de nadie.

Morir de pena,
sentir el frío y el calor de los trágicos sentimientos.
Ser libres, llorar hasta el ahogo,
gritar, patalear, arañar, destrozar.

Ser tu mañana, bailarte el agua.
Morir a tu lado.
Muerte compasiva, déjalo aquí.
Si existiese Dios no permitiría esto.

Fue el cuerpo opaco más invisible de todos,
tan insignificante...
¿Y quién no lo es?
Vives para nada igual que mueres por nada.

Podría recordarte cada día,
pero estoy demasiado ocupada viviendo mi vida.
Suena demasiado egoísta,
casi tanto como todo lo que me rodea.

Tu pobreza y la mía se juntan en la nada.
Una nada que no es nada,
que ni siquiera ahora es nada.
Intenta electrificar el espacio.

Demasiado daño hacéis ya,
no os necesitamos,
habéis atado nuestra libertad de pies y manos.
Y nada es realmente lo que parece ser,

Indignados acudirán esta noche a tus pies,
déjalos pasar, que yo les mando,
a ver si te hago entrar en razón
y me terminas escuchando.

Morir de pena, de falta de amor,
mejor dicho: de exceso de amor.
Sudar tus sentimientos, robarte todo.
Quedarme con las ganas, también con tus ganas.
Y me parece que nunca es suficiente,
pero ninguna cantidad es suficiente.