Madrid se
retuerce cada noche entre cada una de sus luces, y me recuerda por qué es
inhumano estar así. Me llora y me ahoga, y me ruega que te llame, que te
busque, que te roce con cualquier palabra que simplemente me salga del alma.
Madrid quiere verte, quiere olerte, quiere tenerte. Yo quiero tocarte, hablarte
y escucharte
y hacer que te quedes.
No sé como lo
aguantas, yo no puedo. Estoy sobreviviéndote. Sobreviviendo entre tanto ruido y
tanto tiempo perdido gastado en estar lejos del frío. Estoy lejos de unas manos
que se mueren por recorrer cada puto centímetro de mí. Tú estás lejos de una
boca que muerde el tiempo y el espacio cada madrugada,
pero que no consigue nada.
Y así, un día es
eterno
y dos ya, ni te
cuento…
"Tú estás lejos de una boca que muerde el tiempo y el espacio cada madrugada, pero que no consigue nada".
ResponderEliminarNo has podido definir mejor la incertidumbre que me invade.