Con esa exactitud tan característica de la ciencia, había hallado la fórmula matemática para olvidar su amor. Unas ciencias celestes que iban más allá de lo posible y que, mediante baladas, películas románticas y noches solitarias, habían determinado que podría dejar de quererla.
Pero pasados un par de meses él no estaba seguro de que esos algorítmos estuviesen en lo cierto, asique quemó todos sus libros llenos de palabras necias escritas por personas que, aunque habían sentido lo mismo, aún no habían encontrado la fórmula definitiva para el desamor.
ADVERTENCIA: "Estas historias no estan inspiradas en personas/hechos reales, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”
domingo, 21 de octubre de 2012
Ciencias celestes.
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