Me han dicho que por las noches
debo ser obediente y hacer sumiso caso a todo lo que digan tus manos y roce mi
vientre. Que debo dejarme y dejarte que hagas conmigo lo que quieras, que
ensanchas las camas y encoges mis caderas cada vez que me miras provocando un
incendio. Que vas por ahí diciendo no sé qué de mi espalda y de esos lunares
que de cerca parecen islas abandonadas, y esas costillas que recorren tus dedos
como si del fin del mundo se tratara.
Sin embargo yo me callo, que
prefiero sentir y sentirte. Que las noches no se gastan solas. Que te necesito
a ti. Que te necesito aquí...
Y luego te preguntas el por qué de
mis dudas, si es justo mi almohada quien duda si tus sueños son conmigo y si
tus pies estarán tan fríos como mi cabeza. Pero qué más da... si sólo me
importa tenerte. Tenerte bien fuerte.
Oh, me he imaginado la escena. No hay que ser sumisa, hay que saber atacar cuando la presa cree tener el poder.
ResponderEliminarTenerte y no soltarte, me encanta como escribes.
ResponderEliminar