Naces a oscuras, impotente, y
recuerdas que a veces el olvido gana a la muerte. Y adiós. Y hola de nuevo.
Porque te quiero y quiero quererme, verme contigo.
Odio la lluvia si no va
acompañada de sofá, mimos y peli. Odio ver Madrid llorando. Lo odio tanto…
Quiero acurrucarme a tu lado. Así,
despacio, mientras suena Yiruma de fondo y tú tocas mi fondo también despacio.
Esta calma sí que está hecha para mí. Te pienso. Te pienso. Te pienso. Y parece
que mil escalofríos recorren mi espalda desnuda. Te pienso y te deseo. Te hago
un hueco en mis adentros. Frío, como siempre. Pero ahora eres tú el que me congela.
Suena a piano. La noche llega.
Madrid llora, y lloramos nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario