Quizás es que me gusta como
hablas cuando te quedas dormido. O como
sonrío si en un descuido mis pies desnudos tocan los tuyos. Tal vez sea que me
muero por ver el sol acariciándote la cara por la mañana, y que te despiertes a
mi lado y suenes dulce, y sepas dulce. Parece mentira que mis piernas reclamen
tanto alcanzar tu cumbre y conquistarte. Y que mi cadera cruja al compás de tus
manos y tu aliento recorra mi cuello y enredes mi pelo ya enmarañado.
Ni el último aliento será suficiente para agotarme. La noche respira luna,
niebla, mientras nosotros temblamos.
Pero siempre estarás demasiado
cerca para tocarte.
Me encanta este texto, lo que no sé si sabes que varios blogs han cortado, pegado y publicado esto mismo...
ResponderEliminarSuerte y espero seguir leyéndote.
Eleienete.
Oh! gracias por decírmelo :)
ResponderEliminarPersonalmente digo que yo lo he colgado en el mío, lo que pasa es que lo copié hace tiempo en una página de word en la que guardo cosas que me gustan y no recordaba de dónde lo saqué. No recordaba que lo encontré a través de tu twitter.
ResponderEliminarPido mis disculpas y pondré que es tuyo.