Siempre nos quejamos de que no tenemos tiempo, siempre vamos con prisa... Ayer disponíamos de una hora más y yo, personalmente, no hice ninguna de esas cosas tan importantes y tan urgentes que tenía que hacer. Quizás fue porque era domingo... casi seguro que fue por pereza, porque ya nos pueden dar todo el tiempo del mundo que, si nos invade la pereza, no hacemos nada. Y luego nos quejaremos de este ajetreado ritmo de vida, y entonces nos aplazarán la fecha de entrega y claro, otra vez la pereza. Y esto es un círculo demasiado vicioso como para que tenga un fin, como para ponerle nosotros mismos un fin.
ADVERTENCIA: "Estas historias no estan inspiradas en personas/hechos reales, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”
lunes, 29 de octubre de 2012
viernes, 26 de octubre de 2012
-Fíjate, estamos como en una escena de "El otro lado de la cama".
Inexplicablemente ninguna canción me recuerda a ti, y no sé hasta qué punto eso es bueno. Nada tuyo, nada nuestro, nada mío me recuerda a ti. Pero eso no duele, ni dolería en el caso contrario. En cambio me cala cada milímetro de los huesos tu presencia, tu indiferencia. Eres sigiloso y siempre apareces cuando tengo la guardia baja, cuando más estoy a ras del suelo. Pero apareces y no haces nada, no dices nada… y yo no paro de pensar lo maravilloso que podría ser todo esto si no fueses tan imbécil, incluso sin hablar de amor, solo hablo de amistad… amistad o como lo quieras denominar, pero algo. Que haber recreado escenas de películas, haber bailado, cantado, reído, soñado… que todo eso sea solo el principio de algo grande más allá del calor carnal. Pero has perdido todo atisbo de inocencia, de ilusión… y cada día pareces vivir en un universo más alejado de mi mundo.
Mil voces en mi cabeza gritan constantemente que “sobrevivir a tu indiferencia es un milagro”, y claro, yo no creo en los milagros.
jueves, 25 de octubre de 2012
Aquel lugar en el que, desnudo de todo lo accesorio, lo único que queda es lo realmente importante.
“No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansias, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.
Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma […].
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: <<¡Sí!>>.
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedaras en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.”
Oriah Mountain Dreamer – La invitación.
lunes, 22 de octubre de 2012
Campos de batalla.
Hoy he aprendido que las fusiones son mejores que las absorciones. Y, dejando atrás la economía, debo decir que, en efecto, las fusiones son mejores que las absorciones. Una fusión implica una unión que, más allá del simple hecho de encontrarse, supone coexistir, mantener la esencia de ambas partes al mismo tiempo que se crea algo nuevo, algo único. En cambio, las absorciones suponen anulación, de una u otra parte, que queda colapsada por la mayor, la de más fuerza.
Atendiendo a estos razonamientos puedo afirmar y afirmo que me encantan las fusiones. No hay nada más placentero, más ansiado, más animalmente esperado que la fusión de dos cuerpos, su unión como instinto más primitivo, como base de todo concepto humano.
Y es culpa de las fusiones que tú ahora mismo estés en mi baño mientras yo me escapo rápida a escribir quién sabe qué teoría sobre el ansia carnal en una cama que, más que cama, parece un campo de batalla.
domingo, 21 de octubre de 2012
Ciencias celestes.
Con esa exactitud tan característica de la ciencia, había hallado la fórmula matemática para olvidar su amor. Unas ciencias celestes que iban más allá de lo posible y que, mediante baladas, películas románticas y noches solitarias, habían determinado que podría dejar de quererla.
Pero pasados un par de meses él no estaba seguro de que esos algorítmos estuviesen en lo cierto, asique quemó todos sus libros llenos de palabras necias escritas por personas que, aunque habían sentido lo mismo, aún no habían encontrado la fórmula definitiva para el desamor.
viernes, 19 de octubre de 2012
Teorema de Rouché-Frobemiüs.
Te presentas ante mí como algo simple, en cambio soy yo la que está llena de ecuaciones e incógnitas. Formamos polígonos regulares, hacemos figuras abstractas, posturas. Te tumbas perpendicularmente y yo ajusto tus engranajes a mi horario, a mi manera de ser. Y tú, cual pájaro cantor, dices que te encantan mis labios más que nada, más que mis ojos acuáticos, parte de mí que más habían admirado muchos otros antes que tú.
Asique así te presentabas, tan único, tan musical, con tantas cosas de las que poder hablar, tan listo…
Y mientras, yo me araño las uñas, acurrucada en una postura complejamente elaborada, infinitamente cómoda. Y tú repites disco, y vienes y me coges, y me llevas, y yo me dejo llevar. Y al otro lado de la ventana se va haciendo de noche mientras dentro paramos el tiempo. Y los árboles nos miran curiosos, excitados, envidiosos de los huesos de mi cadera y de la efectividad de tus manos. Y se acaba la música en un segundo, pero no me importa, hace bastante que he dejado de oírla, sorda por el crujir del sofá.
Y cuando parece que ya ha acabado todo… volvemos a empezar, y hacemos eterna la noche.
jueves, 18 de octubre de 2012
Los colores de una sombra.
Había prometido no volver. Me lo había prometido a mí misma. No recaer. Pero esque a veces suenas tan irresistible... eres mi energía, provocas mi éxtasis, controlas mis ganas: las aumentas y pocas veces las frenas, me coges y me elevas, rápido, a lo más alto, y no me sueltas...
Y yo, que había prometido no besarte más... ¡que ingenua!
Asique aquí estoy, enredada entre tus brazos y estrangulando tus dudas con mis piernas. Así, mientras me tiño de distintas tonalidades de ti. Ríos de colores que nacen en tus manos, dan vida a mi pelo enmarañado y se escurren por mi espalda. Hasta abajo, explotando, manchándolo todo en un tornado de artes plásticas. Entonces giramos y todo se funde, creamos arcoiris. Tú y yo como los seres más alucinantes del mundo, los más hermosos… Y entonces todo fluye, y me llenas de paz, y pienso que es imposible no quererte, que no puedes no estar. Como imanes que se repelen, pero qué más da, si nuestra conexión es inevitable…
Y luego la gente no entiende mis ganas de ti, porque después dueles, dueles mucho. Y entonces llueve y el aguarrás diluye todos los colores mientras me llevo las manos a la cabeza he intento detenerlos desesperada. Se lleva todo. Cada parte de ti se desliza por debajo de la puerta y se esfuma, como un tsunami, lo arrasa todo. Arrasa mi corazón, me recorre las venas. Llegas a cada esquina de mi ser, anegas mi cerebro, colapsas mi mente, me nublas la vista y sales de mí en forma de lágrimas. Pero eso sí, es el llanto más bonito del mundo.
miércoles, 17 de octubre de 2012
M O R T O M .
Eres el lugar más triste a donde puedo ir.
Soledad, intimidad, calma, silencio...
para huir del tiempo,
perderme en recovecos,
en historias de nadie,
porque nada es de nadie.
Morir de pena,
sentir el frío y el calor de los trágicos sentimientos.
Ser libres, llorar hasta el ahogo,
gritar, patalear, arañar, destrozar.
Ser tu mañana, bailarte el agua.
Morir a tu lado.
Muerte compasiva, déjalo aquí.
Si existiese Dios no permitiría esto.
Fue el cuerpo opaco más invisible de todos,
tan insignificante...
¿Y quién no lo es?
Vives para nada igual que mueres por nada.
Podría recordarte cada día,
pero estoy demasiado ocupada viviendo mi vida.
Suena demasiado egoísta,
casi tanto como todo lo que me rodea.
Tu pobreza y la mía se juntan en la nada.
Una nada que no es nada,
que ni siquiera ahora es nada.
Intenta electrificar el espacio.
Demasiado daño hacéis ya,
no os necesitamos,
habéis atado nuestra libertad de pies y manos.
Y nada es realmente lo que parece ser,
Indignados acudirán esta noche a tus pies,
déjalos pasar, que yo les mando,
a ver si te hago entrar en razón
y me terminas escuchando.
Morir de pena, de falta de amor,
mejor dicho: de exceso de amor.
Sudar tus sentimientos, robarte todo.
Quedarme con las ganas, también con tus ganas.
Y me parece que nunca es suficiente,
pero ninguna cantidad es suficiente.
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