miércoles, 23 de enero de 2013

Aguanieve.

Con esa curiosa capacidad de salvar mi mundo cuando se derrumba, apareciste de nuevo de improviso. Entre fotografía y fotografía, entre filtro y filtro, entre roces de piernas y subidas de faldas.
Y mientras parece que la nieve de ahí fuera acabará de congelar mi corazón, dentro el calor es demasiado cómodo para huir. Las interminables horas son menos horas, y las noches son más noches, y la música es más triste y más fantástica a la vez. Y la ropa te sienta mejor. Y yo te siento mejor sin ropa.


Un día los deseos me matarán, y ya verás ya… será difícil contener esta sonrisa.

sábado, 12 de enero de 2013

Líos de faldas.

Como la noche: suave, frágil, fría… así me definías. Entre las sábanas de vete tú a saber que cama, nos retorcíamos. Contorsionábamos nuestros cuerpos al ritmo de las caricias. Fría, decías que era triste y fría, y yo me molestaba y te susurraba “convierte mis suspiros en jadeos”, al son del aleteo de este llanto infinito, corre, ven conmigo, huyamos del tiempo y de todo lo que nos oprime del mundo… aunque nunca será demasiado lejos.

No más allá del precipicio al borde de tu cama nos recordamos y encontramos cada mañana, ahora sí, por favor, calla, que cuando sale el sol te detesto, cada gesto, es un insulto a mi ignorancia. Asique ahora te vas, cansado de mis cambios de humor y de estos líos de faldas. Te vas en busca de mujeres más cuerdas que sepan amar más de mentira y menos como yo. Adiós…


Habías decidido marcharte. Muy bien, no me resistiré.