lunes, 29 de abril de 2013

U.




No me gusta rescatar excusas
de segundos cajones,
ni decirte que el amanecer se
alcanza con las manos
y que tocarte es lo más parecido
al cielo que conozco.

Que desde que te has ido
soy menos yo
y tú eres menos tú, 
y esto no se soluciona
con un par de mensajes a oscuras.

Pero sólo me hace falta saber que estás,
que puedo
-cuando quiera-
pintarle horizontes a tus ojos y perderme dentro.
Que soñarte y no soñarte acaba por ser lo mismo
porque,
cuando despierto,
es el sol y no tus manos quien me calienta las piernas.

Te cedo mi frío,
te cedo a mí entera.

En tu país o en el mío,
me da igual,
me gusta que existas.

domingo, 14 de abril de 2013

Eres mi gato de Schrödinger.



Madrid se retuerce cada noche entre cada una de sus luces, y me recuerda por qué es inhumano estar así. Me llora y me ahoga, y me ruega que te llame, que te busque, que te roce con cualquier palabra que simplemente me salga del alma. Madrid quiere verte, quiere olerte, quiere tenerte. Yo quiero tocarte, hablarte y escucharte                                                                              y hacer que te quedes.
No sé como lo aguantas, yo no puedo. Estoy sobreviviéndote. Sobreviviendo entre tanto ruido y tanto tiempo perdido gastado en estar lejos del frío. Estoy lejos de unas manos que se mueren por recorrer cada puto centímetro de mí. Tú estás lejos de una boca que muerde el tiempo y el espacio cada madrugada,                                                                    pero que no consigue nada.

Y así, un día es eterno
y dos ya, ni te cuento…


miércoles, 10 de abril de 2013

Sólo quiero no echarte de más.

Hoy  te echo muchísimo de menos. Muchísimo. Demasiado… Hoy quiero dormir contigo y que cuando despierte sigas aquí. Quiero comerte, besarte, quiero tocarte.  Joder,  sólo quiero poder mirarte más que desde la pantalla del móvil. Porque justo eso es lo más duro: tener algo y no poder tenerlo. Y tú lo haces todo muy fácil… tanto que a veces eso duele más. Tanto que todo eso me vacía el pecho. Porque estoy pero no estoy. Estoy más contigo que conmigo.

 

Hoy te echo de menos. Y espero que nunca te eche de más.